Fundamentos del fallo

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El jueves 1° de noviembre de 2007 se reunieron los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de La Plata, Dres. Carlos Alberto Rozanski, quien lo presidió, Horacio Alfredo Isaurralde y Norberto Lorenzo, a fin de fundar el veredicto en esta causa Nº 2506/07, seguida al cura represor Christian Federico Von Wernich, apodado “Queque”.
La lectura de los Fundamentos comenzó dos horas más tarde de lo previsto y a pesar de que Rozansky leyó solo los puntos -a su criterio- más sobresalientes de las 415 fojas constituyentes, la ultima jornada de este juicio le demandó poco más de tres horas seguidas de lectura.

Dijo -por ejemplo- sobre las torturas imputadas a Von Wernich:

… “Ahora bien, si se repasa la prueba enunciada en el punto II respecto de cada uno de los casos de torturas que se le imputan al acusado, y se tienen en cuenta los ámbitos en los que los mismos transcurrieron -todos centros clandestinos de detención de condiciones inhumanas ya probadas y descriptas-, su responsabilidad como coautor de las mismas, surge palmaria.
No tiene en ese sentido ninguna importancia lo dicho por la defensa en cuanto a que Von Wernich llegaba “después” de la tortura. Era precisamente esa la tarea asignada en el grupo que integraba.
En efecto, es tan torturador el que enchufa el cable en la pared como el que enciende la radio para que no se escuchen los gritos, el que pasa la picana por los genitales de la víctima, o el que llega después a “aconsejarle” que hable para no ser torturado nuevamente.
(Aplausos)
Ahora bien, cuando el que llega después a dar esos consejos, es además un sacerdote que se maneja con autoridad ante los carceleros entrando y saliendo a su antojo de las celdas, no es un torturador cualquiera, es uno calificado.
Baste como elocuente muestra lo dicho por Schell ante el tribunal, cuando recordó que lo pusieron frente a “El Cuervo”, y refirió que pese a las torturas, “esa fue la peor tortura que sufrió y la sufrió de parte de él (del sacerdote), era la tortura moral y le duele que un sacerdote haga esas cosas”.
Finalmente, cabe recordar que el siniestro Jefe de la Policía de la época, luego condenado por torturador y asesino, Ramón Camps, no designó a cualquier sacerdote para esa tarea sino a uno de toda su confianza, tanta como para saber que podía contar con él para integrar la patota de torturadores itinerantes – como señaló entre otros el testigo Papaleo-, tarea que fue en última instancia la que realizó Christian Federico Von Wernich en los centros clandestinos en los que actuó.”

Dijo en el capítulo VI respecto de “La pena”:

“Von Wernich privó a las víctimas incluso del infierno que cuanto menos, da alguna clase de esperanza.
Si se comparte el criterio, en lugar de bálsamo, las palabras del sacerdote no fueron si no otra forma de tortura quizá la más cruel, la del alma.
Finalmente, el cinismo con que describió en sus indagatorias los centros clandestinos en los que actuó, sus conversaciones entre otros con Jacobo Timerman, la “alegría” que evidenciaba Papaleo al contar chistes verdes y de curas durante los asados que todos compartían y con los que lo agasajaban, frente a la realidad aquí probada, resulta una banalización del horror que pocas veces se escuchó en un tribunal. La circunstancia de que dichas descripciones hayan sido realizadas en la actualidad –durante la tramitación del proceso-, habla claramente de la altísima peligrosidad que evidencia.
Christian Federico Von Wernich es un torturador y asesino que formó parte de un comprobado plan criminal y para llevar adelante su tarea utilizó los hábitos sacerdotales de la Iglesia Católica Apostólica Romana autoatribuyéndose una misión pastoral.
No habiendo atenuante de ninguna especie para las conductas llevadas a cabo por el nombrado, se impone aplicar el máximo de la pena prevista por nuestra legislación dado que cualquier otra opción resultaría repugnante a nuestras convicciones.
En base a las pautas indicadas el tribunal consideró justo condenar a CHRISTIAN FEDERICO VON WERNICH a la pena de reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua, con accesorias legales y costas en la calidad y por los delitos descriptos en el punto IV (arts. 80 incs. 2, 6 y 7; 144 bis inc. 1°, en función del 142 incs. 1° y 5° del Código Penal). En todos los casos en concurso real (rigen los arts. 12, 29 inc. 3°, 40, 41, 45, 55 del Código Penal y 399, 401, 530, 535 y concordantes del Código Procesal Penal de la Nación).
Todos los hechos referidos, delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio que tuvo lugar en la República Argentina entre los años 1976 y 1983.
Asimismo y respecto de lo solicitado por el Dr. Ponce Núñez, remítase copia certificada de la presente sentencia al Obispado de 9 de julio y al Cardenal Primado de la Argentina.

Fin de esta historia, demás está relatar la alegría, las risas y los llantos contenidos tanto tiempo, todo esto liberado tras un aplauso cerrado mientras el público contestaba con un ¡Presente! a una compañera que estuvo detenida en “La Cacha” que decía ¡¡30.000 compañeros desaparecidos…!!

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Acerca de apdhlaplata
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata es una organización no gubernamental cuyos objetivos son: Defender los Derechos Humanos en su acepción más amplia, contribuir a su enseñanza y a su difusión, dotar a esta temática de sólidos fundamentos jurídicos y académicos con una clara visión de futuro mediante la investigación y la docencia. Llevar adelante los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo. Llevar adelante el Juicio por la verdad, iniciado junto a otros organismos y particulares en 1998 ante la Cámara Federal de La Plata y a las causas penales derivadas del Juicio por la Verdad.

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