Octava audiencia – 6 de Agosto

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A partir de las 10 de la mañana se reiniciaron las audiencias del juicio al represor Christian Federico Von Wernich, tras la feria judicial de esta semana.

El Tribunal Oral Federal N° 1 de esta ciudad, a cargo del Dr. Carlos A. Rozansky llamó a prestar declaración testimonial a ex detenidos que probarian estar acreditada la participación de Von Wernich en centros clandestinos de detención dependientes de la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires, bajo el mando del entonces Coronel Ramón Camps, y de la Dirección General de Investigaciones a cargo de Miguel Etchecolatz, dentro del Área 113.

Los testimonios correspondieron a ex detenidos cautivos ilegalmente en la Brigada de Investigaciones de Quilmes, llamada “Pozo de Quilmes” (Allison Bell esquina Garibaldi), la Brigada de Investigaciones de La Plata (55 N° 930, entre 13 y 14), la Comisaría 5ª de la ciudad de La Plata (Dg. 74 entre 23 y 24); y Destacamento policial de Arana (640 –ex 637- y 131).

Hoy fue el turno del Pozo de Quilmes, donde se investigó la participación del ex capellán en la privación ilegal y tormentos de Rubén Fernando Schell.

 

El peor tormento fue “la tortura moral”

Lo señaló el ex detenido en la Brigada de Investigaciones de Quilmes Rubén Schell, considerado por la fiscalía “testigo clave” ya que vio y hablo con el cura genocida. La dictadura secuestró a un grupo de ingenieros para tareas específicas de electrónica.

El ex detenido Rubén Fernando Schell, afirmó que sufrió durante su cautiverio “la peor tortura, la tortura moral” por parte del sacerdote. Además relató que diez días antes de ser liberado de su cautiverio en la Brigada de Investigaciones de Quilmes, en 1977, lo sacaron del calabozo para mantener un encuentro con el cura Von Wernich.

“Pese a las torturas, los golpes, y las picanas, la peor tortura la sufrí de parte de este señor -en alusión a Von Wernich-, la tortura moral”, sostuvo Schell. “Lo recuerdo y aún me duele que un sacerdote haga estas cosas”, declaró el testigo.

Schell relató que el sacerdote le dijo: “Vos andabas poniendo bombas, hacías las cosas mal, y cuando salgas, si salís, te van a rechazar”. Y le respondió: “Yo voy a salir porque no hice nada”, y agregó: “No era un cura, era un hijo de puta”.

El ex detenido, considerado clave en el juicio que se sustancia en el Tribunal Federal Nº 1, aseguró que interpeló al religioso: “¿Qué me va a hacer, me va a golpear?, ¿qué le hace una mancha más al tigre?”; a lo que el sacerdote contestó: “Yo no le pego a nadie”.

El grupo de ingenieros

Algunos integrantes de la dictadura militar estaban obsesionados por la difusión periodística que tenía en el exterior las violaciones a los derechos humanos cometidas en nuestro país. Y, a efectos de contrarrestar esa opinión internacional, habían improvisado un plan utilizando y forzando a los ingenieros secuestrados Jorge Allega y Juan Carlos Guarino.

En su relato, Allega señaló que le preguntaban si era ingeniero y que luego le hacían pregunta de cosas que “no tenía idea y cada vez la tortura iba en aumento”.

“Me dieron picana, submarino seco y me colgaron de los pies hasta que casi me sentía morir”. También me amenazaban con traer a mi esposa embarazada de 3 meses”, aseveró Allega.

Además recordó que “a fines de septiembre de 1977 nos hacen saber de que Massera tenia la idea de formar un grupo con gente que supiera de electrónica para trabajar durante el mundial”. Que nunca se llevo a la práctica.

Por su parte, Guarino, también de profesión ingeniero relató que fue torturado en varias oportunidades hasta que lo llevan a una vieja planta de operaciones radiofónicas que pertenecía a radio provincia de Buenos Aires.

En la tortura le pedían “datos operativos”, para poder “seguir tirando de la piola”, en referencia a dar nombres de personas para que a su vez fueran secuestradas e interrogadas bajo tortura. En ese contexto les hizo una descripción técnica sobre el sonido en los sistemas de TV. Y escribió una nota con dibujos que después vio en otros lugares de detención.

Además, Guarino señaló que cuando estaba detenido en la cacha unos guardias cárceles comentan que la idea era “llevar gente que tuviera conocimiento sobre interferencias de TV”.

También declararon hoy el cineasta Alcides Chiesa y su esposa, Norma Leanza. Ambos permanecieron en cautiverio en el llamado “Pozo de Quilmes”, entre otros centros clandestinos y atestiguaron sobre el paso de Rubén Schell por esos lugares de cautiverio.

Ambos conocieron por otros detenidos de la participación de un sacerdote en el centro, relatando en particular una especie de acto o reunión en la que el cura les reprochaba por su participación en actividades políticas y los hacía sentir amenazados.

La acusación

Según la acusación de la fiscalía, Von Wernich “tuvo una conspicua intervención en el denominado “circuito Camps” de centros clandestinos de detención, torturas y eliminación de personas desplegado desde las estructuras estatales durante la época de la dictadura militar”.

“Von Wernich concurría asiduamente a algunos de los centros clandestinos del circuito, accedía a las zonas en las que se encontraban ilegalmente privadas de su libertad las víctimas y mantenía contacto directo con ellas”, precisaron los fiscales.

Esa acusación fue respaldada hasta el momento por varios testimonios, entre ellos los de Osvaldo Papaleo y el Héctor Timerman, el hijo del periodista Jacobo Timerman que fue torturado mientras estuvo detenido en Puesto Vasco.

Papaleo, ex secretario de prensa de la Presidencia de la Nación declaró ante el Tribunal que Von Wernich, “era parte de la patota que torturaba e interrogaba” en el centro clandestino de detención de Puesto Vasco.

“El cura venía, andaba (en Puesto Vasco) con absoluta libertad y su presencia ante los allí detenidos siempre era posterior a las sesiones de torturas a las que no sometían”, contó Papaleo.

Al dar más detalles sobre la actividad del imputado, le dijo al Tribunal que “Von Wernich siempre dio muestras de conocer bien lo que habíamos declarado antes bajo torturas”.

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Acerca de apdhlaplata
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