Sexta audiencia – Julio 23 de 2007

La persecución al “Grupo Graiver” en el juicio a Von Wernich

fanjul_3.jpgDos miembros de la familia y una empleada de las empresas testimoniaron hoy sobre su cautiverio y torturas, la participación de civiles y la creación de un consejo de guerra especial para juzgarlos.

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Silvia Fanjul era empleada en una oficina que coordinaba el aspecto administrativo de las empresas y el cuerpo de asesores. El 14 de marzo de 1977 la oficina “era un caos”: David Graiver había fallecido, su padre Juan había sido secuestrado y Lidia Papaleo e Isidoro Graiver no concurrían porque sabían que corrían peligro.

Ese día una comisión policial se presentó a última hora de la tarde y le pidió que los acompañara, cosa que hizo con total tranquilidad ya que supuso que tendría garantías.

Allí comenzó el peregrinar que la primera testigo de hoy, Silvia Fanjul, relató ante el Tribunal Oral Federal N°1.

“Me aplicaron picana dos veces, pero tortura es todo”

Con los ojos vendados y tirada en el piso del auto fue conducida a lo que después supo era el centro clandestino de detención “Puesto Vasco”. Antes que nada le hicieron escuchar que estaban allí Juan Graiver y Jorge Rubinstein, abogado del grupo. A continuación la sometieron a un interrogatorio bajo tortura, preguntándole dónde se encontraban los otros miembros del grupo que aún no habían sido detenidos así como sobre la actividad de las empresas, situación financiera, etc.

La testigo relató haber sido interrogada por Cossani, Rousse y Camps. “Por eso me presenté con mi denuncia en el Ministerio de Defensa, porque me pareció importante atestiguar que el general Camps había estado en un centro clandestino de detención”.

En otra oportunidad fue también torturada, pero la testigo fue insistente en recalcar que tan terrible como la tortura era el terror de la espera. Particularmente cuando se negaban a darles agua para beber, puesto que esa podía ser una señal de que serían sometidos a la picana eléctrica.

Se refirió también a la muerte de Jorge Rubinstein, quien según los comentarios “se había quedado en el interrogatorio”. “-¿Había muerto?”, preguntó el Dr. Rozanski. “-Sí”.

Después de 20 días en ese centro, Fanjul fue trasladada al “Pozo de Banfield” (en la Brigada de Investigaciones de esa localidad), donde declaró frente al “preventor militar” del caso Graiver, Oscar Bartolomé Gallino, siempre en condición clandestina.

Recién cuando los llevaron a la Comisaría de Banfield avisan a las familias que se encontraban allí y se inicia régimen más favorable: “Ahí es donde yo digo que nos engordaron”.

La testigo estuvo también en el Departamento Central de la Policía Federal, donde tuvo oportunidad de ver a Jacobo Timerman y en la cárcel de Devoto.

Cuatro años y medio presa por portación de apellido

Lidia Brodsky de Graiver fue llevada una noche a Puesto Vasco e interrogada acerca de las personas que veía en las empresas, pero la testigo no tenía más participación que el contacto social derivado de su matrimonio con Isidoro Graiver.

Sólo pudo recordar un episodio en el que Lidia Papaleo le había comentado una llamada de “gente peligrosa”, refiriéndose a los montoneros. Al parecer, fue suficiente para el interrogador, quien le manifestó: “te salvaste”.

La testigo estuvo en Puesto Vasco con su padre, Enrique Brodsky, a quien vio contra una pared con los ojos vendados y pidió que le sacaran la venda, ya que era un hombre con problemas cardíacos.

Luego del episodio Brodsky fue puesta en libertad, pero meses después la vinieron a buscar diciéndole que Vivanco, el secretario del consejo de guerra, quería conversar con ella. La llevaron a Coordinación Federal, donde permaneció hasta la noche en que fue alojada en una celda. Salió de allí para ir al Consejo de Guerra, donde la condenaron a cuatro años y medio de prisión por encubrimiento de asociación ilícita.

Pasó ese tiempo entre el penal de Humberto Primo, Ezeiza y Devoto, relatando las deplorables condiciones de detención en esos lugares.

“No era una celda, sino más bien un agujero”

Así describió Isidoro Graiver el lugar de su detención en Puesto Vasco: un cubículo de tres metros cuadrados con la letrina dentro en el que se hacinaban cuatro personas: el declarante, su padre Juan Graiver, Jorge Rubinstein y Francisco Fernández, quien vio por la mirilla como sacaban el cuerpo muerto de Jorge Rubinstein de la sala de torturas.

En los interrogatorios, además de la habitual requisitoria sobre el dinero proveniente del secuestro de los hermanos Born, trataban de establecer conexiones de tipo internacional con cualquier persona de cierta relevancia que hubiera manifestado ideas de izquierda (“no sé si estaban drogados o bebidos” caracterizó el testigo). Mencionó como ejemplo a Yves Montand. En ese marco le preguntaron también por Jacobo Timerman y sus negocios en común.

Dijo saber de las visitas de Christian Von Wernich por los relatos de Timerman. Y agregó que ninguna persona que ingresara a ese lugar podría desconocer lo que ocurría allí. Desde las celdas se escuchaban los gritos de las sesiones de tortura; y nunca nadie abrió la puerta del “agujero” para ver cómo estábamos.

Graiver pasó veinte días en Puesto Vasco y un período similar en el “Pozo de Banfield”. Señaló que estuvo preso, en total, cinco años, cuatro meses y una semana.

Al igual que el resto de los miembros del grupo, Isidoro Graiver fue sometido a un consejo de guerra especial, creado para juzgarlos a ellos. Se refirió a una suerte de puja interna en la que habrían triunfado los “más buenos”, designando al coronel Clodoveo Battisti, cercano a Videla y Viola, como presidente del consejo. Al retirarse, como “premio”, le dieron la intervención del canal 9 de televisión.

Graiver fue condenado a quince años de prisión por “asistencia financiera a la subversión”, condena finalmente anulada por la Corte Suprema.

El hecho de que estemos hoy revisando una tristísima historia de nuestro pasado, creo que eso es lo importante. El sufrimiento individual, personal, no es lo que más cuenta. Lo que cuenta es que se ponga a la luz todo un sistema nefasto, que propendía realmente a la aniquilación sin defensa de quienes caían en desgracia o que tenían alguna razón que justificara un juicio, un juicio con defensa y con las penas que se fijaran. No estoy convencido de que lo quisieran asesinar a Rubinstein, creo que simplemente eran animales que sabían que gozaban de impunidad. Entonces el hecho de que hoy estemos en un juicio en que el acusado tiene todas las posibilidades de defensa me alegra enormemente”, cerró su intervención el testigo.

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“Preocúpese por sus otros tres hijos, porque ya no va a aparecer”

Christian Von Wernich a la madre de Rodolfo Petiná

Marche preso - 2003En la segunda semana de marzo de 1977 el entonces jefe de la Policía de Buenos Aires, coronel Ramón Camps, aparentemente autorizado por el comandante del primer cuerpo de Ejército, general Guillermo Suárez Mason, lanzó un operativo por el que los miembros de la familia Graiver y sus colaboradores cercanos fueron detenidos y permanecieron desaparecidos varias semanas, hasta que gran parte del grupo fue “blanqueado” el 19 de abril por el presidente de facto y comandante del ejército teniente general Jorge Rafael Videla, mediante una conferencia de prensa ofrecida en la sede de esa fuerza.

Está acreditado, no solo entre los ex detenidos desaparecidos, sino por los torturadores que el Dr. Jorge Rubinstein y Edgardo Sajón, Subdirector del diario “La Opinión” y secretario de prensa durante la presidencia del teniente general Alejandro Agustín Lanusse, murieron mientras eran sometidos a torturas (llamadas por estos asesinos “interrogatorios compulsivos”).

Más adelante, el Consejo de Guerra Especial condenó a 15 años de prisión a Juan e Isidoro Graiver y a Lidia Papaleo – con penas menores para otros miembros del grupo -, quienes apelaron ante el Consejo Supremo de las fuerzas Armadas que redujo las condenas principales a 12 años de prisión.

Ante una nueva apelación, la Corte Suprema de Justicia – aún bajo el gobierno militar – dejó sin efecto la sentencia de la justicia militar y dispuso que la causa pasara a la justicia civil.

El fiscal pidió 5 años de prisión para Isidoro Graiver y Lidia Papaleo, sobreseyendo al resto. Pero el juez falló anulando todo lo actuado por la justicia militar y dispuso la libertad de todos los miembros del grupo Graiver.

No todos los secuestrados del grupo Graiver darán su testimonio en esta causa. Hay testimonios – como el de Celia Betty Halpern entre otros – en el Juicio por la Verdad que tramita en la ciudad de La Plata desde Abril de 1998, pero que no han sido llamados a declarar contra el ex capellan de la represión.

Ver: “Puesto Vasco, los organismos piden la detención de 13 represores

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Acerca de apdhlaplata
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata es una organización no gubernamental cuyos objetivos son: Defender los Derechos Humanos en su acepción más amplia, contribuir a su enseñanza y a su difusión, dotar a esta temática de sólidos fundamentos jurídicos y académicos con una clara visión de futuro mediante la investigación y la docencia. Llevar adelante los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo. Llevar adelante el Juicio por la verdad, iniciado junto a otros organismos y particulares en 1998 ante la Cámara Federal de La Plata y a las causas penales derivadas del Juicio por la Verdad.

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